Fue un hombre "de pocas pulgas". Eso quiere decir que no tenía mucha paciencia, las relaciones humanas no eran su fuerte. De tal palo, tal astilla, dirían muchos con razón, porque Elías no era diplomático tampoco. Eliseo no aguanta una broma en su presencia, no perdona las faltas de su sirviente, y rompe las reglas del protocolo en relaciones internacionales: Maldice a los muchachos que se burlaron de su calva, los deja ser despedazados por osas del monte, deja esperando al general de Siria, al que habia invitado el mismo, para mostrarle que el Dios de Israel le podia sanar. Y finalmente, castiga con la lepra de Naaman el sirio a su criado, que desde ese momento quedo desterrado de la sociedad, a causa de su avaricia.
20080623
El Profeta Eliseo
Publicado por VaGGo en 17:23
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